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La pobreza infantil volvió a caer y alcanzó el nivel más bajo desde 2018

La Argentina registró una de las mejoras sociales más destacadas de los últimos años: la pobreza infantil volvió a caer de manera significativa y alcanzó su nivel más bajo desde 2018, según un reciente informe de la Universidad Católica Argentina (UCA). Los datos, que forman parte de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), confirman un descenso sostenido iniciado en 2023 y consolidado durante los primeros dos años de gobierno de Javier Milei.

El estudio revela que la pobreza infantil se redujo del 62,9% en 2023 al 59,7% en 2024, y continuó su tendencia descendente hasta llegar al 53,6% en 2025, cifra que no se veía desde 2018. Esta caída representa uno de los retrocesos más fuertes en materia de vulnerabilidad infantil en casi una década, marcando un quiebre respecto de los años previos, cuando los indicadores mostraban un deterioro constante.

En paralelo, los niveles de indigencia infantil también registraron una baja contundente. Tras alcanzar un 17,7% en 2024 —uno de los valores más altos desde 2017—, el indicador descendió al 10,7% en 2025, lo que supone una recuperación notable en las condiciones de vida de los sectores más críticos. Es, además, el registro más bajo en ocho años.

Con estos números, la UCA destaca un punto central: la tendencia a la baja comenzó tras el cambio de administración, luego de una etapa marcada por picos históricos de pobreza infantil durante los últimos años del kirchnerismo, que llegaron a ubicarse entre el 64% y el 65% durante 2020 y 2021. El máximo reciente, 62,9% en 2023, quedó atrás para dar paso a una curva descendente que parece afianzarse.

El informe subraya que el dato de 2025 “trae alivio” tras más de una década de subas casi ininterrumpidas. Además, señala dos factores determinantes: el incremento en la asistencia alimentaria, que alcanzó al 64,8% de los niños, y la ampliación de la cobertura de transferencias como la Asignación Universal por Hijo, que llegó al 42,5%. Ambas herramientas se concentraron especialmente en los sectores más vulnerables.

En este contexto, los analistas sostienen que la mejora coincide con las reformas económicas impulsadas por el Gobierno de Milei, que generaron un escenario de recuperación gradual en los ingresos reales y en el acceso a programas sociales.

Los datos, de por sí contundentes, plantean un interrogante clave para el futuro: ¿la tendencia continuará y permitirá consolidar un modelo de crecimiento inclusivo, o se trata de un avance coyuntural sujeto a la estabilidad económica?

Por ahora, lo cierto es que la pobreza y la indigencia infantil registran sus valores más bajos en años, marcando un cambio de rumbo después de un largo período de deterioro social.

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