La drástica decisión del Gobierno contra el periodismo por primera vez en la historia
En un hecho inédito desde el retorno de la democracia, el Gobierno decidió prohibir el ingreso de todos los periodistas a la Casa Rosada, una medida que comenzó a regir este jueves y que ya generó alarma en organizaciones, medios y trabajadores de prensa. La decisión se toma dos semanas después de que se impidiera el acceso a un grupo reducido de medios, entre ellos El Destape, pero esta vez el bloqueo se extendió a toda la prensa acreditada del país.
Según explicaron fuentes oficiales, la Casa Militar ordenó retirar las huellas dactilares y suspender de manera preventiva todas las acreditaciones, bajo el argumento de investigar un presunto caso de “espionaje ilegal”. La medida deja sin efecto el reempadronamiento anual que estaba en curso y, de acuerdo con el Ejecutivo, “no ingresará ningún periodista hasta que finalice el nuevo proceso de acreditación”.
El detonante habría sido el informe televisivo emitido por el programa conducido por Luciana Geuna, donde se difundieron imágenes tomadas dentro de la Casa de Gobierno. Para el Ejecutivo, esos registros audiovisuales constituyeron una violación a la seguridad presidencial, lo que motivó una denuncia penal contra los periodistas involucrados y contra directivos del canal.
Desde el Gobierno sostienen que la filmación habría sido realizada con “lentes inteligentes” y de forma clandestina. En el escrito judicial se argumenta que el episodio representó un riesgo para la seguridad nacional y que los cronistas se habrían “ufanado de burlar la seguridad de la sede gubernamental”. La presentación hace referencia a posibles infracciones a los artículos 222 y 223 del Código Penal, que contemplan penas de uno a seis años de prisión.

La reacción oficial no quedó en el terreno judicial. A través de su cuenta de X, el presidente defendió la acusación y apuntó duramente contra la prensa, calificando a los periodistas como “basuras repugnantes” y exigiendo que “se llegue hasta los máximos responsables”. El mensaje, escrito íntegramente en mayúsculas, marcó uno de los momentos más tensos entre el Gobierno y los medios desde que inició la gestión.
La medida de cerrar completamente la Casa Rosada a la prensa marca un precedente histórico. Nunca antes, ni en situaciones de crisis institucional, se había avanzado con un bloqueo total a la Sala de Prensa. La decisión profundiza el conflicto entre el Ejecutivo y el periodismo, y abre un debate urgente: ¿se trata de una medida de seguridad o de un retroceso en la libertad de expresión?
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