Un votante kirchnerista reveló por qué se siente decepcionado por Grabois
La jornada de jura de los nuevos diputados nacionales estuvo lejos de ser un trámite protocolar. Lo que debía ser una ceremonia solemne terminó convertida en un verdadero escenario de tensión política, cargado de gestos, gritos y provocaciones. Y en el centro de esa escena volvió a estar Juan Grabois, que aprovechó su momento para enviar un mensaje directo al palco presidencial donde observaban Javier Milei, Karina Milei y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Tras pronunciar su juramento, Grabois se dio vuelta lentamente hacia el sector donde se encontraban los hermanos Milei. Entonces realizó un gesto que desató revuelo en el recinto: levantó la mano marcando el “3%”, referencia directa a las presuntas coimas que involucran a Karina Milei en el escándalo asociado a las grabaciones de Diego Spagnuolo, ex titular de ANDIS. Acto seguido, completó la secuencia con la clásica “V” peronista, en un mensaje que mezcló denuncia, burla y desafío político.
La escena no pasó inadvertida. Fue uno de los momentos más comentados de una sesión que ya venía cargada de tensiones. Un rato antes, el diputado Aldo Leiva había gritado mirando al Presidente: “La Patria no se vende”, frase que Grabois retomó para impulsar un cántico colectivo, encendiendo aún más el ambiente. Del lado libertario, la respuesta fue inmediata: “Presidente, presidente” y “La casta tiene miedo”, replicaron desde sus bancas.

La jornada también estuvo marcada por otros episodios llamativos. El presidente de la sesión, Gerardo Cipollini, protagonizó un momento bochornoso al realizar comentarios inapropiados sobre el cuerpo de tres diputadas, sin advertir que tenía el micrófono abierto. El incidente generó incomodidad y críticas en todos los bloques.
En paralelo, la renovación legislativa dejó nombres fuertes en el recinto. Figuras del Poder Ejecutivo, como Luis Petri, Sebastián Pareja, Gladys Humenuk y Hernán Urien, abandonaron sus cargos para jurar como diputados por La Libertad Avanza. También ingresaron personalidades ajenas a la política tradicional, como Virginia Gallardo, Diego Hartfield, Karen Reichardt y el conductor Sergio “Trono” Figliuolo.
Con el regreso de Martín Menem a la presidencia de la Cámara y la definición de nuevas vicepresidencias, el mapa legislativo quedó reconfigurado: La Libertad Avanza se consolidó como primera minoría con 95 bancas, apenas un escaño por encima de Fuerza Patria. Una diferencia mínima en número, pero enorme en clima político, si se tiene en cuenta lo vivido en la sesión.
La señal enviada por Grabois fue clara: la oposición peronista no piensa bajar el tono en un Congreso que ya comenzó a mostrar el nivel de conflicto que acompañará esta nueva etapa.
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