El fuerte mensaje de la hermana del policía
Federico Molina, el policía de la Ciudad de Buenos Aires que quedó en el centro de la polémica por su accionar durante la represión a la marcha de los jubilados, fue identificado públicamente luego de que se viralizara una impactante imagen suya. En la fotografía, tomada por el fotorreportero Juan Noy, se lo ve disparando gas pimienta a centímetros del rostro del propio fotógrafo, en plena Avenida de Mayo, durante la manifestación del último miércoles.
La valentía de Noy, quien no solo registró el momento sino que también fue víctima directa de la agresión, permitió que la imagen recorriera las redes sociales y medios de comunicación. La indignación no tardó en llegar. Usuarios de todo el país repudiaron el violento accionar del oficial y exigieron sanciones inmediatas.
«Te convertiste en lo que nunca quisimos. Te ganó la mierda o salió a la luz lo mierda que sos», fue uno de los comentarios más compartidos, dirigido directamente al policía. La frase, cargada de dolor y bronca, refleja el sentimiento de miles que vieron con estupor cómo se reprimía con extrema violencia una protesta pacífica de jubilados, muchos de ellos de avanzada edad.
La marcha, convocada para reclamar por mejoras en los haberes y condiciones de vida de los adultos mayores, terminó empañada por una represión que dejó heridos, detenidos y una fuerte condena social. Las imágenes captadas por Noy y otros colegas fueron clave para exponer el uso desmedido de la fuerza por parte de algunos efectivos.
Molina, cuya identidad fue rápidamente confirmada por periodistas y activistas, ya cuenta con antecedentes de violencia institucional, lo que genera aún más preocupación. Organismos de derechos humanos pidieron que se investigue su accionar y se garantice la libertad de prensa.
El caso reabrió el debate sobre el rol de las fuerzas de seguridad en contextos de protesta social, especialmente cuando los manifestantes son personas vulnerables. Además, volvió a poner en primer plano la importancia del trabajo de los reporteros gráficos, muchas veces los únicos testigos directos de estas situaciones.
Mientras tanto, la comunidad periodística exige protección y justicia para Juan Noy, cuya labor permitió visibilizar un hecho que, de no haberse registrado, probablemente habría quedado impune.
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