El exabrupto de Luis Caputto en Rosario que encendió la polémica
En una jornada cargada de tensión y mensajes directos, el ministro de Economía Luis Caputo protagonizó un inesperado exabrupto durante su exposición en la Bolsa de Comercio de Rosario. Ante empresarios y referentes del sector agroindustrial, el funcionario lanzó una frase que rápidamente se viralizó y abrió un nuevo frente de controversias dentro del Gobierno y el círculo económico del país.
Caputo afirmó con contundencia que “a los que piden devaluar me dan ganas de cagarlos a patadas en el culo”, una frase que dejó atónitos a los presentes y que se expandió inmediatamente por redes sociales y medios nacionales. Su enojo apuntó directamente contra economistas y sectores que insisten en que una devaluación es necesaria para recuperar competitividad.

Según explicó, “tenemos que dejar de comernos el cuento de que para ser competitivos hay que devaluar”, calificando esta idea como “patética” y propia de quienes desconocen la realidad económica o “cobran para decirlo”. Para Caputo, esa narrativa solo ha llevado al país a un callejón sin salida en los últimos 25 años.
Durante su presentación, el ministro defendió la estrategia económica actual y aseguró que la recuperación ya está en marcha: “La Argentina va a seguir creciendo y la inflación va a seguir bajando”. Sin embargo, admitió que el índice de marzo podría venir más alto debido al impacto acumulado de la nafta y la educación.
El ministro también recordó el shock interno ocurrido antes de las elecciones legislativas de 2025, que disparó el riesgo país a 1500 puntos y duplicó la inflación. A pesar de ello, destacó que el Banco Central de la República Argentina continúa comprando dólares “a razón de US$100 millones por día”, lo cual, según él, demuestra el fortalecimiento del modelo.
En otro tramo del discurso, Caputo explicó que no puede eliminar las retenciones en lo inmediato, a pesar de que sería su preferencia personal. “Me encantaría bajarlas a cero mañana, pero generaría déficit fiscal”, remarcó. También apuntó contra la industria automotriz, que le solicitó reducir el 2% de retenciones, señalando que pagan “cuatro veces más” en tributos provinciales y municipales.
Su intervención dejó una serie de definiciones fuertes, un mensaje claro al sector agropecuario y un clima político que, lejos de calmarse, promete nuevos capítulos.
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