¿Inteligencia Artificial? El descargo del papá de la abogada detenida en Brasil tras la viralización del video
El caso que involucra a la abogada argentina Agostina Páez, recientemente liberada en Brasil, sumó un nuevo capítulo luego de que su padre, Mariano Páez, realizara un fuerte descargo público. En medio de la ola de repercusiones por el video donde se lo ve realizando presuntos gestos provocativos, el empresario afirmó que las imágenes fueron generadas con inteligencia artificial y que, además, fue víctima de amenazas extorsivas.
Según relató, tras la viralización del material comenzó a recibir mensajes intimidatorios por parte de desconocidos. “Me pidieron $5 millones”, aseguró, y explicó que quienes lo contactaron le exigieron esa suma para evitar que siguieran difundiendo el video. Páez sostuvo que todo forma parte de un intento por perjudicarlo en un momento de alta exposición mediática para su familia, luego del escándalo que se desató por las acusaciones de racismo contra su hija en territorio brasileño.

El empresario santiagueño insistió en que el video no es auténtico y pertenece a una maniobra de manipulación digital. Para respaldar su postura, adelantó que evalúa realizar una presentación judicial con el fin de que se investigue el origen del contenido y se identifique a los responsables detrás de la difusión. “Temo por mi seguridad y por la de mi entorno”, agregó, señalando que los mensajes que recibió no solo incluían pedidos de dinero, sino también advertencias dirigidas hacia su familia.
Mientras tanto, el caso continúa generando repercusiones en redes sociales. La viralización del video reavivó los debates en torno al uso de inteligencia artificial para crear contenido falso, así como sobre los riesgos de difamación y extorsión digital. Usuarios y especialistas se sumaron a la discusión, cuestionando la veracidad del material y destacando la gravedad del uso de estas tecnologías para dañar la reputación de personas expuestas públicamente.
En paralelo, la situación judicial de Agostina sigue abierta. Tras permanecer detenida en Brasil durante tres meses, regresó a Santiago del Estero para reencontrarse con su familia. La joven, de 29 años, explicó sentirse “más aliviada” después del regreso, aunque deberá cumplir con una serie de condiciones impuestas por la justicia brasileña para mantener su libertad. Entre ellas, el pago de una fianza equivalente a 60 salarios mínimos y la obligación de permanecer en contacto permanente con las autoridades hasta que haya una sentencia definitiva.
El caso, cruzado por acusaciones, videos cuestionados, pedidos de dinero y tensiones familiares, sigue en el centro de la escena pública. Y mientras la investigación avanza, el impacto emocional y mediático sigue escalando sin señales de freno.
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