Era maestra jardinera, cambió de vida y hoy gana una fortuna con un trabajo que nadie imaginaba
Durante 14 años, Ana Paula trabajó como maestra jardinera. Su rutina estaba marcada por las aulas, los juegos y la planificación escolar. Sin embargo, un inesperado giro cambió por completo su vida: dejó la docencia para convertirse en «coach de hombres», una actividad que hoy le permite asesorar a clientes de distintos países y cobrar $180.000 por cada sesión personalizada.
La idea nació casi de casualidad. Según contó, eran sus propios amigos quienes siempre recurrían a ella en busca de consejos sobre cómo acercarse a una mujer, iniciar una conversación o desenvolverse en aplicaciones de citas. Convencida por ese entorno, decidió abrir una cuenta en redes sociales dedicada exclusivamente a compartir ese tipo de contenido.
El resultado fue inmediato. Su primer video se volvió viral, lo que la impulsó a profundizar ese camino hasta transformarlo en su principal fuente de ingresos. Actualmente, asegura que las mentorías representan entre el 60% y el 70% de su facturación, mientras continúa desarrollando contenido para sus comunidades digitales.

Desde comienzos de este año, ya asesoró a más de 300 hombres mediante sesiones virtuales que duran alrededor de 40 minutos. Antes de cada encuentro, sus clientes completan un formulario para que ella pueda conocer aspectos personales y laborales y adaptar cada mentoría a las necesidades de cada caso.
Lejos de limitarse únicamente a técnicas de seducción, Ana Paula sostiene que el eje principal de su trabajo es fortalecer la autoestima, la confianza y el amor propio. Recién cuando esos aspectos están consolidados, comienza a trabajar estrategias para desenvolverse en una cita o iniciar una conversación.
Entre las consultas más frecuentes aparecen preguntas sobre cómo romper el hielo, qué decir en un primer encuentro, cómo vestirse o incluso qué lugar elegir para una salida. En cuanto a las redes sociales, también tiene una postura muy clara sobre algunos hábitos que considera completamente pasados de moda.
«El ‘hola, linda’ ya no va más», asegura. En su lugar, recomienda iniciar conversaciones utilizando el humor, prestar atención a los intereses que muestra la otra persona en su perfil y generar un intercambio genuino antes de proponer un encuentro cara a cara.
Una de las historias más llamativas que recuerda ocurrió durante una cita de uno de sus clientes. El joven sufrió un ataque de nervios, se levantó de la mesa y la llamó desde el baño del restaurante. Ana Paula lo asistió mediante una videollamada, lo ayudó a relajarse y le sugirió que fuera sincero con la mujer que tenía enfrente. Según relató, esa simple recomendación permitió que ambos continuaran conversando con naturalidad y que la cita terminara de manera positiva.
Mientras sigue capacitándose para profesionalizar su actividad, la creadora de contenido también combina su trabajo con colaboraciones comerciales y viajes. Su historia demuestra cómo una habilidad que durante años utilizó solo entre amigos terminó convirtiéndose en un emprendimiento internacional impulsado por el alcance de las redes sociales.
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