Rocío Marengo contó cómo está la salud de su hijo Isidro
Rocío Marengo atraviesa uno de los momentos más emocionantes de su vida. El 2025, según contó ella misma, cierra con un sueño cumplido: convertirse en mamá. El nacimiento de Isidro, su primer hijo, significó una enorme alegría familiar y llegó en medio de una etapa cargada de expectativa. Sin embargo, el parto se adelantó unos días y eso generó una situación inesperada que mantuvo en vilo a la mediática y a todo su entorno.
La propia Rocío confirmó en redes sociales que el bebé tuvo que permanecer en observación en el área de Neonatología (NEO), algo que generó preocupación en las primeras horas. Pero con el paso del tiempo, las novedades fueron muy alentadoras, y fue ella quien decidió comunicarlas para transmitir tranquilidad.
A través de su cuenta oficial, Marengo expresó su enorme alivio al contar que “Isidro pasó de Neo 1 a Neo 3”, mostrando que su evolución es cada vez más favorable. “Las amo amigas, gracias por estar”, escribió rodeada de emoción y gratitud, evidenciando el apoyo que recibió durante estos días tan intensos.
De acuerdo con lo que compartió, el bebé podría volver a casa muy pronto, algo que la familia espera con ansias. En una de las historias, su hermana —que todavía no conoció personalmente al pequeño— le envió un mensaje directo: “¡Vamos Isi! Te estamos esperando para darte miles de besos”, dejando en claro que todo el entorno vive este momento con enorme expectativa.

Además, Rocío decidió sincerarse sobre cómo fue ese instante previo a la cesárea, cuando le comunicaron que debían adelantar el nacimiento. “Tenía la cesárea programada. Me hicieron estudios y me dijeron: ‘hay que sacarlo’”, relató, recordando el susto justo antes de entrar al quirófano.
Según detalló, llamó a Edu, su pareja, quien llegó apenas a tiempo para acompañarla. “Parecía que no llegaba”, confesó, recordando esa situación límite que terminó en alivio. Finalmente, cuando Isidro nació, todo fue emoción: “Salió de la panza, empezó a llorar y a moverse… lo pusieron en mi pecho y se calmó al toque”.
El pequeño llegó al mundo a las 10 de la mañana y pesó 2,480 kilos, un dato que Marengo compartió orgullosa. Con el correr de las horas, la recuperación siguió su curso y hoy la familia piensa en el regreso al hogar, disfrutando cada minuto de esta etapa que recién empieza.
Una noticia llena de esperanza que devuelve una sonrisa a Rocío y a todos los que siguieron de cerca este deseo convertido en realidad.
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