¿Qué le pasó a la Coqueta en el boliche?
En las últimas horas se conoció un episodio de violencia que generó indignación en Bariloche. Según relató la víctima a través de sus redes sociales, personal de seguridad de un boliche golpeó a una joven y, además, le robaron el celular y dinero en efectivo.
El hecho ocurrió a la salida de un local nocturno muy concurrido. Allí, un grupo de chicas denunció haber sido agredido por parte de los propios patovicas, quienes deberían garantizar el orden y la seguridad dentro del establecimiento. Lejos de cumplir con esa función, terminaron atacando a una de las jóvenes, conocida como “La Coqueta”, quien posteriormente relató lo sucedido.
De acuerdo a su testimonio, no solo fue víctima de golpes sino que también le sustrajeron sus pertenencias en medio del episodio de violencia. Cuando intentó retirarse del lugar para evitar mayores conflictos, aseguró que los agresores la siguieron persiguiendo incluso fuera del boliche, lo que acrecentó el miedo y la impotencia.
El caso se viralizó rápidamente en redes sociales, donde numerosos usuarios expresaron su apoyo a la joven y cuestionaron la impunidad con la que algunos trabajadores de seguridad se manejan en la noche barilochense. “Hay que cortar con estos tipos que se creen con la libertad de pegarte porque quieren”, escribió la víctima en un mensaje que se replicó masivamente.

La denuncia pública puso en el centro de la escena un problema que no es nuevo: los reiterados episodios de violencia protagonizados por patovicas en boliches y locales nocturnos. En distintas ciudades del país ya se han registrado situaciones similares, donde jóvenes terminan golpeados o con lesiones graves tras enfrentamientos desproporcionados con el personal de seguridad.
En este caso, la gravedad se incrementa por el robo denunciado, lo que configura no solo un abuso de autoridad física, sino también un delito penal que debería ser investigado de inmediato por la Justicia.
Hasta el momento, no trascendieron comunicados oficiales del boliche ni de las autoridades locales. Sin embargo, la presión social crece y muchos reclaman medidas urgentes, como controles más estrictos a las empresas de seguridad y sanciones ejemplares para los responsables.
El reclamo de la víctima resume el sentimiento de muchos: “Basta de violencia en la noche. Salimos a divertirnos, no a tener miedo de que nos peguen o nos roben”.
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