El emotivo recuerdo de Alejandra ‘Locomotora’ Oliveras a un año de su muerte
Este 28 de julio se cumple un año del fallecimiento de Alejandra «Locomotora» Oliveras, una de las máximas referentes del boxeo argentino. Su partida dejó un enorme vacío en el deporte, pero también revalorizó una historia de vida que trascendió los títulos y los cinturones. Detrás de sus conquistas había una mujer que enfrentó la pobreza, la violencia y las adversidades hasta convertirlas en el motor de una carrera inolvidable.
Antes de subirse a un ring y convertirse en campeona del mundo, Oliveras vivió una infancia marcada por el esfuerzo. Nació en El Carmen, Jujuy, y creció en Alejandro Roca, Córdoba, donde desde muy pequeña trabajó en tareas rurales para ayudar a su familia. Años después recordaría que cargar bolsas de maní, manejar tractores y trabajar en el campo le permitió desarrollar la fortaleza física y mental que luego sería una de sus grandes virtudes como deportista.

Sin embargo, el episodio que cambió su vida ocurrió durante la adolescencia. A los 14 años quedó embarazada y, según contó en numerosas entrevistas, comenzó a sufrir violencia por parte de su pareja. Con un hijo en brazos y sin recursos económicos, tomó una decisión que marcaría su destino para siempre: abandonar ese entorno y empezar de cero.
«Me fui con lo puesto, con una bolsa de nailon. No tenía nada», recordó tiempo después al relatar uno de los momentos más difíciles de su vida. Aquella experiencia la impulsó a buscar un camino que le permitiera salir adelante y no volver a depender de nadie.
La oportunidad apareció casi por casualidad. Mientras colaboraba en una radio local, confesó que admiraba a Mike Tyson y que soñaba con convertirse en boxeadora. Sus palabras fueron escuchadas por un exboxeador que decidió ofrecerle una pelea. Aceptó el desafío sin experiencia profesional y ganó, dando el primer paso hacia una carrera que terminaría siendo histórica.
Con el paso de los años, Oliveras explicó que el boxeo representó mucho más que un deporte. Era la posibilidad de cambiar su realidad y darle un futuro mejor a su hijo. Debutó como profesional y construyó un camino brillante que la llevó a conquistar seis títulos mundiales en distintas categorías, convirtiéndose en una de las máximas figuras del boxeo femenino argentino.
Pero su legado fue mucho más allá de los logros deportivos. Fuera del ring impulsó proyectos sociales, promovió el deporte como herramienta de inclusión y compartió permanentemente un mensaje de esfuerzo, resiliencia y superación.
A un año de su muerte, la Locomotora Oliveras sigue siendo recordada no solo por sus victorias sobre el cuadrilátero, sino por haber demostrado que incluso las historias más difíciles pueden transformarse en ejemplos de lucha y esperanza. Su vida continúa inspirando a miles de personas dentro y fuera del deporte.
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