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Cris Morena habló por primera vez

A dos semanas del trágico accidente náutico que se cobró la vida de Mila Yankelevich y de otras dos menores, la familia había mantenido un respetuoso silencio público. Hasta ahora. El primero en romperlo fue Gustavo Yankelevich, abuelo de la joven y ex esposo de Cris Morena, quien eligió un gesto lleno de amor hacia uno de sus nietos para expresarse por primera vez.

Desde el fatídico episodio, la familia atravesaba un duelo profundo, que se suma a la dolorosa pérdida de Romina Yan hace ya 15 años. En este contexto, Gustavo decidió dedicarle unas palabras a Valentín Giordano, piloto de Turismo Carretera 2000 y hermano de Mila, que este fin de semana compitió en el Autódromo Villicum, en San Juan.

Valentín compartió en sus redes sociales imágenes de la carrera, donde finalizó en el puesto número seis. “Me quedo con el buen ritmo cuando quedamos solos en pista”, escribió el joven, demostrando su compromiso con el automovilismo, disciplina que siempre contó con el respaldo incondicional de su abuelo.

Lejos de las pistas y de la Argentina, Gustavo se encuentra en Miami acompañando a su hijo Tomás y a su nuera Sofía Reca desde la partida de Mila. Allí, a través de un comentario en la publicación de Valentín, envió un mensaje cargado de emoción y orgullo:

“Valen querido, hoy vimos con Tomás tu carrera por televisión, nos emocionó, nos enorgulleció que estuvieses ahí de alguna manera representando a nuestra familia”, comenzó escribiendo.

Pero más allá del reconocimiento deportivo, Yankelevich aprovechó para agradecer el acompañamiento que han recibido en estas difíciles semanas: “Es una forma de decirles a todos los que nos quieren y nos hicieron llegar su afecto, que estamos tristes, con mucho dolor, pero de pie. Gracias por todo el cariño que nos hacen sentir”, cerró con sinceridad.

Estas palabras marcaron la primera referencia pública de un integrante directo de la familia al accidente que conmocionó al país. Un mensaje que, aunque breve, refleja la mezcla de dolor, resiliencia y unión familiar en medio de la adversidad.

Mientras tanto, el automovilismo se convierte para Valentín en un refugio y una forma de representar el espíritu de los Yankelevich, incluso en los momentos más oscuros. Un mensaje que, para quienes siguen de cerca a la familia, es también una señal de que, pese al golpe más duro, la fortaleza y el amor entre ellos permanecen intactos.

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