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Una mujer todoterreno y laburadora: Karina Milei, el personaje del año

En el corazón del Gobierno hay una presencia que no siempre se ve, pero que se siente en cada decisión. Karina Milei, la hermana menor del Presidente, se convirtió en la figura política más influyente del 2025, según coinciden funcionarios, opositores y analistas. Su rol, que comenzó casi en silencio, hoy domina la escena: controla áreas clave, define nombres y avanza sin resistencia en espacios que antes parecían intocables.

Su influencia quedó expuesta en uno de los episodios más comentados del año: la previa a la jura de los nuevos senadores. Allí, Patricia Bullrich y Victoria Villarruel, las otras dos mujeres fuertes del oficialismo, protagonizaron una reunión tensa marcada por la sombra de Karina. Aunque no estuvo presente, fue el centro de la discusión. Su presencia ausente fue suficiente para generar roces, reclamos y maniobras de último minuto. Villarruel llegó a marcar territorio con una frase que resonó más allá del Senado: “Decile a Karina que esta no es su casa: es la casa de las provincias”.

El intento de ubicarla en el palco de prensa terminó en empujones entre custodios, gritos y un enérgico recordatorio del peso que tiene su apellido dentro del Gobierno. Aun así, Karina sonrió ante las cámaras: sabía que, incluso desde un asiento incómodo, había logrado su objetivo político.

Su ascenso puede rastrearse en las tapas de revistas que la convirtieron en protagonista. Desde aquella primera portada que la definió como “la mujer que controla a Milei”, hasta su reciente designación como personaje del año, la trayectoria de Karina evidencia una ampliación constante de poder. De una figura sin experiencia en gestión, pasó a manejar cajas millonarias y áreas estratégicas, como Cultura, la Agencia de Inversiones y la Marca País.

La denominada lapicera también quedó bajo su órbita. Hoy nadie discute que las listas electorales futuras llevarán su firma, tras desplazar definitivamente a figuras como Santiago Caputo, su principal rival interno. Karina eligió construir un armado propio: candidatos desconocidos, fieles, dependientes. “Los míos”, como habría dicho en privado.

A eso se suma el crecimiento silencioso de su Secretaría General, que hoy ostenta un presupuesto que sube muy por encima de la inflación proyectada. El despacho contiguo al del Presidente se convirtió en su territorio, donde escucha, ordena y supervisa cada movimiento.

Con poder real, áreas bajo control y un peso político que crece día a día, Karina Milei ya no es solo “la hermana del Presidente”: es la dirigente más temida y respetada del Gobierno. Y muchos dentro del oficialismo aseguran que su ambición no termina en un rol de gestión: su sueño es aparecer en una lista nacional en 2027.

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