Un kioskero le disparó a un ladrón en la cara cuando intentó robarle
El violento episodio ocurrido en Alta Gracia conmocionó a toda la provincia de Córdoba. Un kiosquero identificado como Nicolás relató el dramático momento en el que debió enfrentar a un asaltante que ingresó a su comercio durante la madrugada. El caso, que ya es investigado por la Fiscalía de Turno 2 de Alta Gracia, se analiza como un claro hecho de legítima defensa.
El incidente sucedió alrededor de las 4 de la mañana, en un local que Nicolás había inaugurado hacía menos de tres semanas junto a su pareja. A esa hora, un delincuente de 28 años ingresó al comercio con intenciones de robo. Según el testimonio del kiosquero, todo ocurrió en un pestañeo: “Pasó en 15 segundos”, afirmó, todavía conmovido.
El ladrón lo tomó del brazo, lo arrinconó contra la caja registradora y comenzó a exigirle el dinero de manera violenta. En medio del forcejeo, el atacante lo hirió con un objeto punzante. Fue en ese instante crítico que Nicolás sintió que su vida corría peligro. “Me dio un puntazo, sentí la puñalada… ahí saqué la pistola y tiré”, relató. El disparo impactó directamente en el rostro del agresor, quien huyó del lugar herido y más tarde llegó a un hospital acompañado por su madre.

A pesar de haber actuado para salvarse, el kiosquero admitió su profunda angustia por lo sucedido. Explicó que su mayor temor era morir y dejar solos a sus tres hijos y a su esposa, razón por la cual intentó primero que el joven desistiera del robo. Solo cuando la agresión escaló y vio su vida en riesgo tomó la decisión de disparar.
La justicia, por el momento, considera que Nicolás actuó en legítima defensa. No pesa sobre él ninguna imputación formal, ya que las primeras pruebas y el análisis de los peritos indican que reaccionó frente a una agresión directa con un arma blanca. Los investigadores ahora esperan tomar declaración al delincuente, quien permanece internado con custodia policial, para establecer si contaba con antecedentes penales por delitos similares en la zona.
El caso reaviva el debate sobre la inseguridad y los límites de la defensa propia en la Argentina. Históricamente, la doctrina penal contempla que un ciudadano puede repeler una agresión cuando es inminente, ilegítima y peligrosa para su vida, condiciones que parecen haberse cumplido en este episodio. Sin embargo, el impacto emocional de esas decisiones deja secuelas difíciles de sobrellevar.
Nicolás, aunque liberado y sin cargos, reconoce que nada volverá a ser igual. “Era él o yo”, repite, todavía intentando procesar la crudeza de una madrugada que cambió su vida para siempre.
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