Los jueces le llamaron la atención a Cristina Kirchner y respondieron con firmeza tras sus duras críticas a la Justicia
La audiencia de la causa Cuadernos vivió este martes uno de sus momentos más tensos desde que comenzaron las indagatorias presenciales. Cristina Kirchner, quien debía declarar en Comodoro Py, utilizó su intervención para lanzar contundentes acusaciones contra el Poder Judicial, asegurando que existen “prácticas mafiosas de jueces y fiscales” destinadas a perjudicarla. Pero esta vez, la devolución del Tribunal Oral Federal 7 fue inmediata y con un tono inusualmente firme.
La exmandataria, trasladada desde su casa de San José 1111 donde cumple prisión domiciliaria, apuntó directamente contra figuras clave de la etapa inicial del expediente. Señaló al fallecido juez Claudio Bonadio y al fiscal Carlos Stornelli como “mafiosos”, y denunció que la falta de imparcialidad está instalada desde el origen de la investigación. Además, sostuvo que el sistema judicial se convirtió en una “corporación distorsionada” por la politización del Consejo de la Magistratura.
Durante casi una hora, Cristina Kirchner mantuvo un discurso cargado de cuestionamientos. Habló de presiones a empresarios, de la “mesa judicial” y de un supuesto entramado destinado a perjudicar a dirigentes opositores. Sin embargo, lo más llamativo llegó al final, cuando al pedir retirarse del recinto, el juez Enrique Méndez Signori la frenó en seco y le llamó la atención: debía esperar la indicación del tribunal.

Minutos más tarde, el magistrado tomó la palabra para responder a sus acusaciones. “Somos un tribunal independiente en una república democrática, comprometido en garantizar un juicio justo para usted y para todos los imputados”, afirmó, marcando límites frente al embate discursivo de la expresidenta.
Pero la réplica más fuerte vino de otro de los integrantes del tribunal, Germán Castelli, quien recordó que no se trata del primer mandatario que intenta instalar sospechas sobre la causa, pero que eso “no conmueve en nada el compromiso de administrar justicia con fortaleza, prudencia y coraje”. También subrayó que tanto él como sus colegas ya han jurado por la Constitución, y que ese deber no cambia según quién esté en el banquillo.
Tras escuchar estas palabras, Cristina volvió a pedir retirarse. Esta vez se lo permitieron, aunque incluso en el trayecto hacia la salida llegó a ser detenida brevemente por protocolo. Finalmente, se dirigió a su domicilio, donde continuará cumpliendo su condena mientras avanza uno de los juicios más sensibles de los últimos años.
Lo que ocurrió en esta audiencia no solo expone la tensión entre el kirchnerismo y los tribunales federales, sino que deja abierta una nueva etapa en la que cada declaración promete elevar aún más la tensión política y judicial.
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