La justicia brasileña le retiró la tobillera a Agustina Paez y podrá regresar a la Argentina
La situación judicial de Agostina Páez, la abogada argentina acusada de racismo en Brasil, dio un giro decisivo en las últimas horas. La Justicia brasileña resolvió retirarle la tobillera electrónica, una de las principales restricciones que pesaban sobre ella desde que quedó involucrada en el caso. Con esta medida, la joven de 29 años quedó un paso más cerca de regresar a la Argentina después de semanas cargadas de tensión e incertidumbre.
Según confirmaron medios locales, las autoridades brasileñas ya se encuentran tramitando la documentación migratoria que le permitirá salir del país, el último requisito antes de que pueda abordar un vuelo hacia su provincia natal. La noticia llegó como un alivio para su entorno, luego de varios días de trámites frenados y decisiones judiciales que mantenían en vilo su retorno.
El lunes, Páez había abonado una fianza de 97 mil reales (unos US$18 mil) para acceder al beneficio de regresar a territorio argentino. La periodista Ana Ortiz informó en TN que el juez finalmente aceptó el habeas corpus presentado por la defensa, revirtiendo el revés judicial de la semana anterior. Con ese aval, las medidas cautelares fueron levantadas y la abogada quedó formalmente autorizada a volver.

Horas antes, el panorama era incierto: el magistrado podía resolver el pedido de inmediato o esperar los alegatos finales de ambas partes, lo que podía demorar aún más la definición. Sin embargo, eligió la primera alternativa, acelerando el proceso.
El caso tuvo un nuevo capítulo la semana pasada, cuando Páez asistió a una audiencia de Instrucción y Juzgamiento en el Tribunal Penal Nº37 de Río de Janeiro, instancia en la que se confirmó que quedaría habilitada para regresar al país. Tras la audiencia, la joven expresó su mezcla de alivio y cansancio emocional. “Me siento aliviada, pero hasta que no esté en la Argentina no voy a estar en paz”, declaró ante la prensa.
También aseguró que, a pesar del mal momento vivido, no descarta volver a Brasil en el futuro, aunque admitió su temor actual: “Es un país que me gusta, pero obviamente tengo miedo”. Además, reafirmó que durante todo el proceso dijo la verdad y pidió disculpas a quienes se sintieron afectados. “Fue la peor experiencia de mi vida”, confesó.
Su deseo inmediato es claro: reencontrarse con su entorno más cercano. “Lo único que me importa es estar en Santiago del Estero y con mi gente”, remarcó, esperando que el trámite migratorio se complete cuanto antes.
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