Escándalo en Pinamar: una kirchnerista fue filmada guardándose dinero
Pinamar atraviesa uno de los episodios más delicados de su administración reciente luego de que salieran a la luz videos que muestran a una empleada municipal guardándose fajos de billetes pertenecientes al Estado. La protagonista del caso es Norma Beatriz Watson, de 59 años, quien llevaba más de 30 años en la administración pública y ocupaba nada menos que el cargo de jefa de Tesorería. Tras una investigación interna y la viralización de las imágenes, fue desplazada de su cargo y quedó imputada por defraudación al Estado.
El escándalo se desató luego de que la gestión del intendente Juan Ibarguren detectara que las cuentas municipales no cerraban. Esto llevó a abrir una auditoría interna el 24 de enero, centrada específicamente en el trabajo de Watson, quien tenía a su cargo la presentación de los registros contables. “Esto lo denunciamos en enero, pero recién ahora pudimos concretar su cesantía”, explicó Ibarguren, aclarando que el caso comenzó a viralizarse al finalizarse el proceso administrativo.
El seguimiento estuvo vigente entre el 24 de enero y el 4 de febrero, y arrojó resultados contundentes. Según fuentes municipales, se detectaron maniobras contables adulteradas, diferencias de caja, doble registración de ingresos y el uso indebido de una cuenta municipal. Pero el dato más impactante llegó con las imágenes: Watson aparece guardando fajos de billetes en una cartera o neceser bordó, directamente desde su escritorio.

La suma que hoy maneja la intendencia respecto del faltante supera los siete millones de pesos, una cifra que refuerza la gravedad del caso. Una vez verificados los movimientos irregulares, el Municipio dio aviso inmediato a la Justicia y se inició un sumario interno cuyo resultado derivó en la expulsión definitiva de la empleada.
A pesar de la contundencia de las pruebas, la imputada presentó un descargo intentando justificar su accionar. Watson aseguró que el dinero era suyo y que lo llevaba a su lugar de trabajo por motivos de seguridad, debido al “delicado clima de inseguridad” que afectaba a la ciudad. Además, su defensa cuestionó la validez de las filmaciones y solicitó que fueran descartadas como evidencia.
Sin embargo, la Junta de Disciplina municipal rechazó todas las explicaciones y respaldó la legalidad del procedimiento. Para el intendente Ibarguren, el caso deja una enseñanza institucional: “Ella se abusó del poder que tenía, pero pusimos todo a disposición de la Justicia y actuamos como corresponde”.
El proceso penal por defraudación al Estado avanza ahora en la Justicia, mientras Pinamar intenta recuperarse del golpe político y administrativo que dejó al descubierto un desfalco millonario en pleno corazón de su Tesorería.
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