Escándalo en AFA: «Chiqui» Tapia y Pablo Toviggino, procesados
La Asociación del Fútbol Argentino quedó en el centro de la tormenta tras una decisión judicial que generó un impacto inmediato en el ámbito deportivo y político. El juez en lo Penal Económico, Diego Amarante, procesó al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, y al tesorero de la institución, Pablo Toviggino, en el marco de una investigación por presunta evasión y retención indebida de tributos que alcanzaría una cifra cercana a los $19.000 millones.
Además de dictar el procesamiento, el magistrado resolvió embargar los bienes de ambos dirigentes por $350 millones cada uno, una medida que refuerza la gravedad de las sospechas y deja en evidencia la preocupación por el manejo patrimonial dentro del organismo. Junto con esto, Amarante decidió mantener la prohibición de salida del país para el titular de la AFA.
La denuncia que dio origen al expediente fue presentada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), que acusó a la entidad de actuar como agente de retención de impuestos nacionales y aportes de la seguridad social sin efectuar el depósito correspondiente dentro del plazo legal. Los períodos investigados abarcan desde marzo de 2024 hasta septiembre de 2025, y contemplan retenciones de IVA, Ganancias y contribuciones previsionales.

En su descargo, los dirigentes insistieron en que la deuda fue abonada, aunque fuera de término, un argumento que, desde la perspectiva judicial, no los exime de responsabilidad penal ya que la conducta típica se habría consumado igualmente.
Mientras tanto, desde el Gobierno buscaron despegarse de cualquier interpretación política. El presidente Javier Milei afirmó que no tiene injerencia en la causa y que “si una persona comete un delito, tiene que pagar”, subrayando que los organismos de control actuaron conforme a sus obligaciones legales.
El episodio coincide con un llamativo contraste respecto del discurso institucional reciente. Hace apenas unos días, la AFA difundió un comunicado celebrando los nueve años de gestión de Tapia, destacando supuestos logros vinculados a la “transparencia”, la modernización administrativa y el fortalecimiento de la gobernanza interna. La difusión de ese mensaje, que presentaba un organismo sólido y profesionalizado, quedó ahora bajo la lupa debido al avance simultáneo de múltiples causas judiciales.
Con el procesamiento confirmado, la situación de Tapia y Toviggino abre un interrogante profundo sobre el futuro de la conducción del fútbol argentino y las consecuencias institucionales que podría traer una resolución adversa en la instancia penal.
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