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El kirchnerista Juan Grabois juró en el Congreso haciendo ¡Un gesto nazi!

La jornada de jura de los nuevos diputados nacionales dejó mucho más que discursos formales y manos levantadas. Lo que ocurrió fuera de micrófonos —gritos, cruces, hostigamientos y gestos políticos— terminó revelando el clima que dominará al Congreso desde el 10 de diciembre. La presencia del presidente Javier Milei, acompañado por Karina Milei, Manuel Adorni y parte del Gabinete, fue el primer indicio de que la sesión no sería una más. Apenas apareció en el palco, el bloque libertario estalló en aplausos y cánticos de “Presidente, Presidente”, mostrando su euforia y su nueva potencia numérica en la Cámara.

Pero el clima festivo duró poco. Desde el inicio, varios diputados quedaron encerrados por los controles de seguridad destinados exclusivamente al ingreso del Ejecutivo, lo que generó malestar y chicanas incluso antes de que comenzara la sesión. No sería el único cruce.

Cuando empezó la jura, el diputado Aldo Leiva rompió el silencio con un grito directo al palco presidencial: “La Patria no se vende”. La respuesta del bloque libertario llegó enseguida con un contundente “Libertad, libertad”, dando pie a un ida y vuelta que se prolongaría durante toda la tarde.

A partir de allí, el recinto se convirtió en un escenario de tensiones permanentes. Lilia Lemoine, ubicada casi al lado de quienes juraban, protagonizó varios episodios de hostigamiento. Entre ellos, el que más resonó fue el grito desde las gradas dirigido a Nicolás del Caño: “Andá a bañarte”, frase que desató una discusión en plena ceremonia y expuso el nivel de fricción entre los bloques. La escena se repitió con la diputada Marita Velázquez, quien terminó cruzándose a los gritos con la libertaria.

El clima se recalentó aún más con las juras del peronismo, varias de ellas invocando “la libertad de Cristina Kirchner”, fórmula que fue replicada por distintos legisladores. Pero el momento más llamativo lo protagonizó Juan Grabois, quien antes de jurar giró hacia el palco presidencial y realizó un gesto inspirado en Los Juegos del Hambre. Luego, repitió la seña y lanzó un gesto que simulaba “esnifar” algo, dirigido —según testigos— a la diputada Juliana Santillán, y no a Lorena Villaverde, como muchos creyeron en un primer momento.

Mientras tanto, desde las gradas continuaban los gritos: “Viejo tira bombas”, dirigido a Jorge Taiana, entre otros insultos que obligaron a pedir control desde el propio recinto.

Más allá del caos, una escena quedó clara: el bloque libertario, con 95 diputados, se mostró ordenado, cohesionado y sin miedo a levantar la voz, adelantando el estilo que llevará al Congreso desde el inicio de la nueva gestión.

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