El expresidente Jair Bolsonaro se cayó, se golpeó la cabeza y está grave
El ex presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, volvió a quedar en el centro de la escena política y judicial luego de sufrir una caída dentro de la celda donde cumple una condena de 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado ocurrido tras su derrota electoral en 2022. Según informó la Policía Federal, el ex mandatario de 70 años presentó “lesiones leves” y fue atendido en el lugar, lo que abrió una nueva controversia sobre sus condiciones de detención y su estado de salud.
De acuerdo con la información oficial, Bolsonaro alertó al equipo de guardia durante la madrugada del incidente, afirmando que había sufrido una caída. El médico de la fuerza, tras revisarlo, “constató lesiones leves y no identificó la necesidad de un traslado hospitalario”, recomendando simplemente mantenerlo bajo observación. Esta postura, sin embargo, chocó de lleno con la evaluación de sus abogados.
La defensa del ex mandatario ultraderechista presentó un pedido urgente ante la Corte Suprema de Brasil, reclamando su inmediato traslado al hospital privado DF Star en Brasilia. Argumentaron la existencia de un “riesgo concreto e inmediato” para su salud y mencionaron sospechas de traumatismo craneal, postura que contrasta con la evaluación médica inicial realizada por la Policía Federal.
Bolsonaro cumple su condena en una dependencia de esa misma fuerza en Brasilia, tras haber sido considerado responsable de impulsar maniobras destinadas a permanecer en el poder luego de perder las elecciones contra Luiz Inácio Lula da Silva. El ex presidente ya había regresado a prisión a comienzos de 2026, tras ser sometido a una operación por una hernia inguinal y recibir un tratamiento para las crisis de hipo que le generan vómitos y dificultades respiratorias, según su familia.

El episodio de la madrugada fue detallado por su esposa, Michelle Bolsonaro, quien publicó en Instagram que su marido “tuvo una crisis, se cayó y se golpeó la cabeza con un mueble”, lo que reavivó las versiones sobre su frágil estado físico. A esto se suman las secuelas de la puñalada en el abdomen que Bolsonaro recibió durante un acto de campaña en 2018, y que derivó en múltiples cirugías a lo largo de los últimos años.
La Corte Suprema deberá resolver si autoriza el traslado solicitado por la defensa. Mientras tanto, el caso vuelve a encender tensiones en el clima político brasileño: para algunos se trata de una situación médica que exige cuidado y garantías, mientras que para otros forma parte de la estrategia del ex mandatario para intentar mejorar sus condiciones de detención.
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