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El consumo de carne en Argentina alcanzó el límite más alto de los últimos 5 años

El consumo de carnes en la Argentina registró una recuperación significativa durante 2025, con un crecimiento cercano al 4%, según un informe difundido por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. El dato confirma una tendencia que ya se percibía en los comercios: mayor movimiento, más consultas y un interés renovado por buscar alternativas que combinen buen precio y rendimiento. En ese escenario, el gran protagonista fue el cerdo, que volvió a posicionarse como una de las carnes preferidas por los consumidores.

De acuerdo con el relevamiento oficial, todas las categorías cárnicas mostraron una mejora, aunque en distinta magnitud. La carne vacuna subió 2,94%, el pollo avanzó 3,07%, mientras que el cerdo dio el salto más importante del año con un 8,44%, convirtiéndose en la proteína animal de mayor expansión dentro de la dieta diaria de los argentinos. El fenómeno no solo aparece en los números: los propios carniceros coinciden en que desde diciembre la demanda crece de manera sostenida.

En un recorrido por el Mercado Norte, comerciantes como Alfredo Martino, histórico carnicero del puesto 135, aseguraron haber notado un repunte incluso en meses que suelen ser más tranquilos por las vacaciones. “Ha aumentado un poquito el consumo y estamos muy conformes”, explicó, remarcando que la gente llega con más consultas, compara precios y evalúa alternativas más allá de la tradicional carne vacuna.

La explicación detrás del auge del cerdo es, en gran medida, económica. La diferencia de precios con respecto a la carne bovina puede ubicarse entre 30% y 40% menos, lo que convierte a esta proteína en una opción mucho más accesible para las familias. A esto se suma un punto clave: el rendimiento. Cortes como la bondiola o el vacío de cerdo “son todo carne”, tal como señalan los vendedores, lo que permite estirar el presupuesto sin resignar calidad ni aporte nutricional.

El informe también subraya que, durante 2025, los cortes vacunos sufrieron aumentos muy superiores a los del pollo y el cerdo, generando un desplazamiento progresivo en las preferencias de compra. Frente a un escenario de precios tensionados, muchos consumidores optaron por alternativas que garantizaran presencia de proteína animal sin comprometer el bolsillo.

Así, entre la búsqueda de mejores precios, un mayor aprovechamiento en la cocina y la diversificación de hábitos alimentarios, el cerdo logró consolidarse como la opción más elegida y marcó una tendencia que, según los especialistas, podría profundizarse en los próximos años. Más que un fenómeno coyuntural, el mercado habla de un cambio estructural en la mesa de los argentinos.

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