Alejandro Fantino se enojó y abandonó el programa en vivo
El ambiente en el estudio de Carnaval Stream se vio sacudido este martes cuando Alejandro Fantino abandonó el programa en vivo, dejando a sus compañeros y a la audiencia en absoluto desconcierto. El episodio ocurrió en medio de un debate que, si bien había comenzado con un tono moderado, escaló rápidamente hasta quebrar la paciencia del conductor.
Todo se desencadenó a partir de una discusión entre Fantino y Fabián Doman, quien lo interrumpió en plena explicación. El conductor intentaba exponer su postura con cierta calma cuando, inesperadamente, recibió una pregunta directa que alteró el ritmo de la conversación. Ese cruce bastó para provocar un quiebre en la dinámica del panel.
Según se pudo ver en la transmisión, Fantino reaccionó con evidente molestia y lanzó una frase cargada de ironía: “Bueno, chicos, dale. Métanle. No me enojo, los escucho”. Sin embargo, su actitud dejó en claro que la incomodidad había superado el límite.
Acto seguido, el periodista se quitó los auriculares y anunció que se retiraba del set por unos minutos. “Voy a hacer pipi y vengo. Así hablan tranquilos mientras discuten encima y me avisan después”, expresó antes de levantarse y desaparecer del encuadre. Su silla vacía se convirtió inmediatamente en la imagen que marcó el clima del momento.

Mientras el equipo intentaba continuar con el debate, Viviana Canosa no dejó pasar la oportunidad para lanzar un comentario filoso sobre la actitud del conductor. Sin rodeos, aseguró: “Tenés la conducta del Presidente, Ale. Que cuando no le gusta algo, se levanta y se va”. La comparación generó un revuelo instantáneo tanto dentro del panel como entre los espectadores que seguían el programa en vivo.
Aunque Fantino regresó al estudio minutos después, el episodio dejó una fuerte marca en el aire. No solo expuso la tensión creciente entre los integrantes del ciclo, sino también el clima de susceptibilidad que atraviesa el debate público en general. La reacción del conductor, inesperada y visceral, abrió nuevamente la discusión sobre los límites de la tolerancia en los programas de opinión y el desgaste que puede generar la dinámica del vivo.
El incidente se volvió rápidamente tendencia en redes sociales, donde los usuarios debatieron si el gesto de Fantino fue una reacción exagerada o una muestra de saturación ante las interrupciones constantes. Lo cierto es que el episodio reveló tensiones internas que, hasta ahora, parecían contenidas, y dejó al público con más preguntas que respuestas.
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