A diferencia de los años kirchneristas, los senadores viajan un 90% menos al exterior
El movimiento internacional de los senadores argentinos atraviesa una caída histórica. Según los registros oficiales, los viajes al exterior se redujeron un 90% en los últimos diez años, pasando de 108 misiones oficiales en 2015 a apenas 10 viajes en 2025. La comparación no solo revela una drástica disminución en la actividad diplomática parlamentaria, sino también un cambio profundo en las políticas de gasto del Congreso.
En 2015, los viajes registraron más de US$ 88.000 solo en viáticos, mientras que en 2025 el monto exacto no figura en la web de Transparencia. Aun así, los números muestran una tendencia clara: la política de “austeridad” impulsada por las gestiones recientes, especialmente bajo el gobierno de Javier Milei, redujo al mínimo el financiamiento de pasajes al exterior.
Fuentes del Senado admiten que “estos dos años prácticamente no se han cubierto gastos de pasajes”, algo que históricamente sí sucedía. A esto se suma otro factor: los propios legisladores comenzaron a autolimitarse, conscientes del “efecto escrache” que cada viaje genera en la opinión pública.
En 2025 viajaron solo siete senadores, algunos de ellos en más de una ocasión. Entre los nombres figuran Guillermo Andrada (PJ), Martín Goerling (PRO), Victoria Huala (PRO), Wado de Pedro (PJ), Oscar Parrilli (PJ), Pablo Blanco (UCR) y Lucila Crexell (Federal). Huala y Goerling hicieron dos viajes cada uno, mientras que el resto realizó uno.

Los destinos fueron diversos pero acotados. Huala viajó por un solo día a Uruguay, mientras que Parrilli y Goerling participaron de la 151° Asamblea de la Unión Interparlamentaria, en viajes de duración breve. La excepción fue Lucila Crexell, quien acumuló 11 días de misión internacional, viajando al Reino Unido e Irlanda del Norte y luego a Suiza, donde también asistió a la Asamblea Interparlamentaria.
Crexell, además, mantiene un historial viajero destacado: en 2024 realizó la mitad de todos los viajes internacionales del Senado, incluyendo misiones a Marruecos, Alemania, Suiza, Paraguay, Brasil y Uruguay. Su nombre se vio envuelto en polémica cuando trascendió que el Gobierno le había ofrecido la embajada en la UNESCO durante la discusión de la Ley Bases, negociación que finalmente no prosperó.
La caída de viajes no solo responde a decisiones políticas internas: la pandemia dejó una huella profunda. En 2020 apenas hubo seis viajes y en 2021, ocho, cifras que nunca volvieron a niveles pre-pandemia. Además, muchas fundaciones y congresos internacionales redujeron sus presupuestos, limitando las invitaciones con gastos cubiertos.
Aunque los viajes internacionales suelen enriquecer el trabajo legislativo, lo cierto es que el costo del pasaje—hoy no cubierto por la Cámara—se volvió el principal freno para los senadores, redefiniendo por completo su agenda exterior.
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