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Las crudas palabras del portero que le sacó el arma al atacante en Santa Fé

El brutal ataque ocurrido en una escuela de San Cristóbal, Santa Fe, continúa revelando testimonios clave que permiten reconstruir los dramáticos minutos que se vivieron dentro del establecimiento. Entre ellos, sobresale la voz de Fabio, el portero que logró reducir al estudiante de 15 años que mató a un compañero e hirió a varios más, evitando que la tragedia se expandiera aún más.

El trabajador relató que el adolescente estaba visiblemente desorientado, sin comprender dónde se encontraba ni la magnitud de lo que acababa de hacer. “Me apuntó, pero no llegó a gatillar”, recordó con estremecimiento. Su intervención se convirtió en un acto decisivo: logró quitarle el arma en pleno pasillo, cuando el agresor aún tenía la capacidad de seguir disparando.

Según relató, el joven llevaba un cinturón cargado con municiones: “Tenía varios cartuchos y cargaba muy rápido”. La imagen que describió fue la de un ataque en curso que podría haberse cobrado muchas más vidas. “Podría haber matado a más alumnos”, afirmó con crudeza.

El hecho ocurrió dentro de la Escuela Normal Mariano Moreno. Fabio recordó que en medio del caótico momento, el atacante manipulaba el arma “con una facilidad sorprendente”. Los últimos disparos habían sido realizados sin dirección, lo que evidencia su pérdida de control: “Tiraba a cualquier lado”.

Luego del ataque, el portero se acercó para hablarle al adolescente, pero este no sabía qué responder, lo que refuerza la hipótesis de que actuaba en estado de desconexión total. Ese instante fue definitivo para poder desarmarlo.

Fabio insistió en que su reacción fue instintiva: “Hice lo que tenía que hacer, lo que hubiera hecho cualquiera”. Aseguró que no tiene relación cercana con los alumnos, salvo con quienes suelen saludarlo por la mañana. Sin embargo, no dudó. Padre de un niño de nueve años, reconoció que su familia también atravesó su mente en esos segundos críticos: “Se me pasaron muchas cosas por la cabeza”.

Mientras tanto, la comunidad escolar continúa intentando procesar lo ocurrido. Seis estudiantes que habían sufrido heridas leves ya fueron dados de alta. Otros dos continúan internados: uno en el Hospital de Niños de la capital provincial bajo monitoreo constante, y otro en el Hospital de Rafaela, donde evoluciona de manera estable.

La historia de Fabio surge en medio del dolor colectivo, pero también como símbolo de un acto de valentía que evitó una catástrofe aún mayor.

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