Impactante lo que se descubrió sobre los jubilados
En la extensa y desolada zona de Rocas Coloradas, al norte de Comodoro Rivadavia, una nueva desaparición mantiene en vilo a toda la provincia. Se trata de una pareja de jubilados —de 79 y 69 años— que fue vista por última vez hace varios días y cuya camioneta apareció abandonada en un camino prácticamente intransitable dentro de la reserva costera. El caso despertó una alarma generalizada, no solo por la incertidumbre sobre su paradero, sino también por un escalofriante antecedente que vuelve a tomar fuerza.
En febrero de 2023, Diego Barría, un joven de 32 años, desapareció en la misma zona. Ocho días después, pescadores encontraron restos de su cuerpo dentro de las vísceras de un tiburón, un hecho que estremeció a toda la comunidad. Barría trabajaba en una empresa petrolera y se movilizaba en cuatriciclo por la costa. Según las investigaciones, habría volcado y quedado inconsciente en un sector donde la marea suele avanzar con fuerza sobre la tierra firme, arrastrándolo hacia el mar.

“Se lo reconoció por los tatuajes”, recordó uno de los investigadores al repasar aquel hallazgo que aún hoy causa conmoción. Ese antecedente —por lo brutal y por haber ocurrido en el mismo territorio— vuelve a cobrar relevancia con la desaparición actual de los jubilados.
El vehículo hallado en medio del terreno agreste, aunque no junto al mar, fue encontrado en una zona de difícil acceso, donde los caminos se pierden entre la arena y la roca. Los investigadores admiten que la falta de señal, las mareas traicioneras y las condiciones del suelo dificultan enormemente las tareas de búsqueda.
Actualmente, el operativo desplegado incluye drones, helicópteros, perros adiestrados y equipos especializados, que trabajan sin descanso para dar con alguna pista. Sin embargo, la sombra del caso Barría sobrevuela nuevamente Rocas Coloradas y alimenta los temores de los vecinos.
“Dos pescadores estaban en plena madrugada cuando capturaron al tiburón que tenía los restos de Diego”, recordó Pietro, un lugareño que aún conserva en la memoria aquella tragedia. “A él le gustaba andar en cuatriciclo, esa noche saludó a todos y después desapareció”.
Hoy, mientras las horas pasan y no hay rastros de la pareja, la comunidad se pregunta si la historia podría repetirse. La naturaleza indómita de la costa chubutense, sumada a la ausencia de infraestructura y controles, deja una pregunta abierta: ¿está preparada la zona para evitar otro desenlace trágico?
La respuesta, por ahora, se la lleva el viento helado del mar patagónico.
Es incomprencible, que se deje publicar semejante BOLUDES que se deje jugar con los sentimientos de las personas, y quien publica esas cosas no lo permitan.-los que dirijen esta pájina son tremendos .HDERMP.-O TALVEZ SEA NIETOS.-h.j.alejandro