El reclamo que desató una feroz interna en la familia Brandoni: «Hija desconocida»
El fallecimiento de Luis Brandoni no solo dejó un vacío enorme en el mundo artístico, sino que además abrió la puerta a un escándalo familiar que nadie esperaba. A pocas semanas de su muerte, una feroz interna estalló entre sus herederas, luego de que su hija mayor, Adriana, realizara un reclamo que modificó por completo el rumbo de la sucesión.
Florencia y Micaela, hijas del actor junto a Marta Bianchi, habían iniciado los trámites declarando únicamente un departamento en la calle Suipacha. La situación parecía encaminada, pero todo se complicó cuando Adriana —la hija que Brandoni tuvo a los 17 años con una joven llamada Juana— se presentó ante la Justicia asegurando que faltaban bienes por incluir en la sucesión.
El dato no tardó en volverse público gracias a un posteo de Patu Leonardi, quien reveló la existencia de esta hermana mayor que, si bien no había sido ocultada, sí se mantenía fuera de la exposición mediática. La historia, marcada por el estigma del embarazo adolescente de otra época, hizo que Adriana fuera anotada como hija de sus abuelos maternos y que pasaran muchos años hasta que su vínculo con el actor pudiera recomponerse.

En sus memorias y en una entrevista realizada en 2022 por Érica Fontana para Telefe, Brandoni había mencionado su paternidad precoz y la compleja relación inicial, aunque destacaba el lazo afectivo que lograron construir con el tiempo. Sin embargo, esa armonía no parece haberse trasladado al presente del proceso sucesorio.
Según reveló Fernanda Iglesias en Puro Show, Adriana afirmó que, además del inmueble declarado, existirían otros dos departamentos en el barrio de Retiro, un auto de alta gama —un Toyota Corolla— y dos cajas de seguridad. La diferencia entre lo informado por sus hermanas y su propia documentación provocó que solicitara medidas inmediatas al juez. Pidió resguardar todos los bienes y además reclamó ser designada como administradora de la sucesión, lo que encendió aún más el conflicto.
La tensión crece a medida que avanza el trámite judicial. Lo que parecía una simple formalidad se transformó en un torbellino familiar, atravesado por sospechas, heridas antiguas y una historia personal que recién ahora se vuelve visible para el público.
Mientras tanto, las palabras que Brandoni escribió sobre su hija mayor resuenan con fuerza: hablaba de ella como una mujer “generosa, paciente y encantadora”, con quien logró construir una relación “intensa y fluida”. Una ironía dolorosa frente al enfrentamiento actual.
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