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La bomba tucumana denunció a Santiago del Moro

A pocos días de la gran final de Gran Hermano: Generación Dorada, el reality vuelve a quedar envuelto en una polémica que llega desde afuera de la casa. Gladys “La Bomba” Tucumana aseguró que puso un abogado para recuperar varias pertenencias que, según su versión, nunca le fueron devueltas tras su salida del programa. Entre ellas se encuentra un objeto con un enorme valor sentimental: una pulsera que pertenecía a su esposo fallecido, Luciano Ojeda.

La cantante había ingresado al reality a fines de abril como reemplazo de La Maciel y permaneció alrededor de un mes dentro de la casa. Finalmente, decidió abandonar la competencia por voluntad propia el 31 de mayo. Desde entonces, su relación con el programa quedó marcada por distintos cuestionamientos, tanto hacia la convivencia como hacia la producción.

Ahora, en una entrevista con Infama, Gladys reveló el motivo que la llevó a tomar una decisión mucho más drástica. “Me deben ropa, me deben una pulsera de mi esposo, que justamente ahora puse un abogado”, expresó, dejando en claro que intentó solucionar el problema antes de recurrir a una instancia legal.

Pero detrás de la pulsera existe una historia especialmente dolorosa. El objeto pertenecía a Luciano Ojeda, quien murió en mayo de 2025, y Gladys decidió conservarlo después de su fallecimiento porque sabía lo importante que era para él.

La cantante explicó que, cuando sepultaron a su esposo, decidió no colocarle la pulsera en el brazo porque quería conservarla como recuerdo. “Económicamente no vale nada, pero para mí lo vale todo”, sostuvo, al remarcar que el verdadero valor del objeto está relacionado con el vínculo que mantenía con Luciano.

Según su relato, Gladys llevó la pulsera consigo cuando ingresó a Gran Hermano y hasta aparece utilizándola en fotografías tomadas durante aquella etapa. Sin embargo, cuando recuperó sus pertenencias después de abandonar la casa, la joya ya no estaba.

El reclamo no se limita a ese objeto. La artista también aseguró que le faltan varias prendas de ropa y vestuario que utilizaba para sus presentaciones, incluso algunas que todavía conservaban las etiquetas.

Gladys además afirmó que recibió información de personas que estuvieron vinculadas al programa sobre quiénes habrían abierto el espacio donde estaban guardadas sus cosas. De todos modos, no acusó públicamente a una persona determinada de haber tomado la pulsera y planteó la posibilidad de que alguien pudiera haberla guardado por error.

Por favor, devuélvanmela porque para mí es un montón la pulsera. La necesito”, pidió la cantante.

Así, mientras Gran Hermano se prepara para definir a su ganador, Gladys vuelve a poner al programa en el centro de la polémica por un reclamo que para ella va mucho más allá de una simple pertenencia perdida: se trata de recuperar un recuerdo de su esposo.

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