El ritual íntimo de Constantini para mantener viva la pasión ¡A los 79 años!
En un mundo donde muchas parejas se ven atrapadas por la rutina, Eduardo Costantini, a sus 79 años, parece haber encontrado la clave para sostener un amor que no solo perdura, sino que se fortalece con el tiempo. Su relación con Elina Fernández, de 35, siempre generó miradas, comentarios y prejuicios por la diferencia de edad, pero lo cierto es que juntos han construido un vínculo que ellos mismos definen como “milagroso”.
Lejos del ruido de las críticas, la pareja no solo se mantuvo firme durante seis años de matrimonio, sino que también creció familiarmente con la llegada de su hija, quien se convirtió en el nuevo centro del hogar. Lo sorprendente es que, en una etapa de la vida donde muchas relaciones se enfrían, ellos parecen vivir su propio renacimiento emocional.
El gran test fue, sin dudas, la pandemia. Mientras cientos de matrimonios –incluidas celebridades– atravesaban crisis profundas durante el confinamiento, Elina confesó que para ellos fue todo lo contrario. En una entrevista, lanzó una frase que descolocó a todos: “Me encantó estar encerrada con mi marido. Que vuelva esta pandemia solo para estar encerrada con él”. Una declaración que, aunque extravagante, revela el nivel de conexión que sienten.

La modelo contó que incluso observó cómo parejas cercanas se desmoronaban en esos meses de encierro, mientras que para ellos fue una oportunidad inesperada para reconectar, profundizar charlas y convivir sin distracciones externas. “Nos fortaleció muchísimo”, aseguró.
Pero lo que verdaderamente dejó al público boquiabierto fue la revelación de su ritual secreto, un hábito que sostienen desde el primer día y que, según ella, mantiene viva la chispa del amor. “Brindamos todas las noches desde que somos novios”, confesó Elina, asegurando que ese pequeño gesto se transformó en un símbolo del compromiso que comparten.
La historia detrás del ritual es aún más íntima. Al inicio de la relación, Costantini le dijo una frase que ella recuerda como si fuera hoy: “Esto es un milagro”. En ese momento, Elina admitió que sintió temor por semejante intensidad emocional. Sin embargo, el empresario le explicó que su certeza venía de algo profundo: “Yo pude visualizar que siempre nos buscamos y nos encontramos”.
Para ella, esa frase sigue siendo el corazón de la relación. No son los viajes, ni los lujos, ni la vida pública. Es ese instante diario, copa en mano, mirándose a los ojos, reafirmando un amor que desafió prejucios, diferencias y el paso del tiempo.
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