Las gravisimas consecuencia que puede enfrentar la abogada acusada de racismo en Brasil
La situación judicial de Agostina Páez volvió a complicarse luego de la viralización de un video en el que su padre, Mariano Páez, aparece realizando gestos y sonidos considerados racistas, similares a los que llevaron a la joven a enfrentar un proceso penal en Brasil a comienzos de este año. Aunque Agostina repudió por completo la conducta, especialistas advierten que el impacto social del clip podría perjudicarla judicialmente.
La abogada que la representa, Carla Junqueira, explicó en diálogo con Telenoche que la difusión del video fue “una sorpresa desagradable” y que podría influir en la percepción del juzgado brasileño, especialmente porque —según remarcó— “este tribunal ya ha demostrado que reacciona a los clamores sociales”. Para Junqueira, esto es particularmente problemático: “La Justicia debería guiarse por la ley, no por la presión pública”, señaló con firmeza.

A pesar de que Agostina no estuvo involucrada en el episodio —al momento del hecho se encontraba en su casa, acompañada por su círculo íntimo— el contexto es delicado. La joven estuvo detenida en Brasil tras un episodio ocurrido en un bar de Ipanema, donde fue acusada de realizar gestos racistas. Luego pasó semanas bajo prisión domiciliaria con tobillera electrónica, hasta que la Justicia le concedió un habeas corpus y pudo regresar a la Argentina, aunque el caso aún no está resuelto.
Junqueira remarcó que el nuevo video generó un fuerte enojo en su clienta: “Agostina está muy enojada con su padre”, afirmó. La letrada destacó que durante meses trabajaron para demostrar que el arrepentimiento de la joven era genuino, incluso poniéndola en contacto con colectivos afroargentinos. Por eso, la conducta de su padre llega en el peor momento: “Ella no es responsable de los actos de él”, enfatizó.
A través de sus redes sociales, Agostina emitió un duro descargo: “Lo que se ve es lamentable y lo repudio completamente. No tengo nada que ver con eso”, escribió. También aclaró que asume su responsabilidad por el episodio en Brasil, pero que “solo puede responder por sus propias acciones”.
Mientras tanto, deberá esperar en Santiago del Estero el fallo definitivo, previsto para las próximas semanas. En sus propias palabras, la joven describe este momento como “una pesadilla que no termina”.
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