El ex marido de Julieta Prandi comparte penal con los rugbiers
El caso que mantuvo en vilo a la opinión pública durante años llegó a un punto clave esta semana. Claudio Contardi, exmarido de Julieta Prandi, fue condenado a 19 años de prisión efectiva por abuso sexual con acceso carnal agravado y violencia de género contra la modelo y conductora.
Tras la lectura de la sentencia, se dispuso su inmediata detención. Contardi fue trasladado a la Alcaidía La Plata 3, perteneciente al penal de Melchor Romero, un complejo carcelario que actualmente alberga también a los ocho rugbiers condenados por el homicidio de Fernando Báez Sosa. La coincidencia en el lugar de detención no pasó desapercibida, dado el alto perfil mediático de ambos casos.
La condena fue celebrada públicamente por Prandi, quien en reiteradas oportunidades había denunciado el calvario vivido durante y después de su relación con Contardi. El fallo, considerado un hito en la lucha contra la violencia de género, incluyó además un fuerte mensaje judicial sobre la importancia de proteger a las víctimas y sancionar este tipo de delitos con penas ejemplares.
Sin embargo, la defensa del condenado ya presentó una estrategia para intentar revertir su situación. Fernando Ezequiel Sicilia, nuevo abogado de Contardi, solicitó la presentación de un habeas corpus reparador con el objetivo de que su cliente “vuelva al estado de libertad en el que se encontraba o, en su defecto, se le aplique una medida de coerción menos gravosa”. El recurso argumenta presuntas irregularidades en el proceso y busca que la Justicia considere alternativas a la prisión preventiva durante la apelación.
El pedido fue ingresado rápidamente en el sistema judicial, aunque expertos en derecho penal advierten que las posibilidades de éxito son limitadas dada la gravedad de los delitos probados y la contundencia del fallo.
Mientras tanto, Contardi permanece bajo custodia, adaptándose a la rutina carcelaria en un penal de máxima seguridad. El Servicio Penitenciario Bonaerense informó que se le asignaron medidas de resguardo, dado el impacto mediático de su caso y su convivencia con otros internos de alto perfil.
El futuro judicial del exmarido de Prandi dependerá ahora de la respuesta que den los tribunales al habeas corpus presentado y de las eventuales apelaciones que su defensa pueda impulsar. Sin embargo, por el momento, la sentencia lo mantiene tras las rejas cumpliendo una pena que, de confirmarse, lo mantendría privado de libertad por casi dos décadas.
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