Nahuel Gallo sentenció a Maduro y será una pieza clave en el juicio
El gendarme argentino Nahuel Gallo, quien permaneció 448 días detenido en Venezuela, dio un paso clave en su búsqueda de justicia al presentarse como querellante en la causa que se investiga en la justicia federal argentina contra Nicolás Maduro por presuntos crímenes de lesa humanidad. El pedido fue formalizado este viernes en los tribunales porteños, donde solicitó ser reconocido como víctima y parte activa del expediente.
La causa, impulsada bajo el principio de jurisdicción universal, busca avanzar sobre denuncias de detenciones arbitrarias, torturas y violaciones sistemáticas a los derechos humanos cometidas durante el régimen chavista. En ese contexto, Gallo afirmó que su experiencia personal no es un caso aislado, sino parte de un entramado represivo mucho más amplio. “No voy a quedarme callado. Por mí, por mi familia y por todos los que han sufrido este horror que no puede quedar impune”, expresó públicamente.
Gallo había sido detenido el 8 de diciembre de 2024, cuando ingresó a Venezuela con su pasaporte argentino. Fue acusado por el gobierno venezolano de espionaje y conspiración, cargos que organismos internacionales calificaron como infundados y parte de un mecanismo utilizado para criminalizar a extranjeros y opositores. Su liberación se produjo el 1 de marzo de 2026, luego de gestiones diplomáticas y de una creciente presión internacional.
Durante su encierro en la prisión El Rodeo I, en las afueras de Caracas, denunció haber sido sometido a tortura psicológica, aislamiento total y la imposibilidad de recibir visitas, comunicaciones o asistencia consular adecuada. Compartía la prisión con otros reclusos extranjeros, muchos de los cuales aún siguen detenidos bajo cargos políticos.

El caso tuvo repercusión global y fue acompañado por entidades como la CIDH y Naciones Unidas, que calificaron su detención como arbitraria y alertaron sobre las condiciones inhumanas de reclusión. Las autoridades chavistas lo habían acusado incluso de participar en un supuesto plan para atentar contra la presidenta interina Delcy Rodríguez, una acusación desestimada por especialistas y organismos internacionales.
Tras su regreso al país, Gallo mantuvo reuniones con el presidente Javier Milei, funcionarios del gabinete y legisladores, donde reiteró la necesidad de continuar visibilizando la situación. También pidió avanzar en la liberación de los más de 560 presos políticos que todavía permanecen encarcelados en Venezuela, pese a que alrededor de 540 fueron liberados luego de la caída de Maduro.
En Buenos Aires, Gallo continúa movilizado: participó en una carrera de 10 kilómetros utilizando un uniforme similar al de su estadía en prisión para simbolizar que sigue “encerrado” mientras haya presos políticos. Su presentación judicial marca el inicio de una nueva etapa en su lucha por justicia y por el reconocimiento de cientos de víctimas del régimen venezolano.
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