Un profesor de la UBA canceló una clase y obligó a los estudiantes a marchar: drásticas medidas
Un nuevo episodio de adoctrinamiento político en la Universidad de Buenos Aires encendió alarmas dentro del Gobierno nacional, luego de que una estudiante registrara en video cómo un docente de la Facultad de Filosofía y Letras suspendió una clase para criticar al Gobierno y obligar a los alumnos a marchar contra Javier Milei. El caso, que se difundió rápidamente en redes sociales, reabrió el debate sobre el uso de las aulas con fines partidarios.
La denuncia, grabada por la propia estudiante durante su primer día de cursada, detalla que al ingresar al aula notó que la clase había sido cancelada sin previo aviso. No obstante, el tiempo que debía destinarse a actividades académicas fue utilizado, según relató, para cuestionar al Gobierno, hablar de leyes específicas y convocar a una protesta.
En el video, la joven expresa que los docentes comenzaron a exponer sobre la Ley de Financiamiento Universitario, la Ley de Glaciares y otros proyectos legislativos, para luego invitarlos a sumarse a un campamento anticapitalista. Como si fuera poco, aseguró que se les informó que el viernes tampoco habría clases, ya que la jornada se trasladaría a la Plaza de Mayo en forma de protesta contra Milei.
“Nos invitaron a protestar, nos dijeron que no iba a haber clases y que debíamos ir a Plaza de Mayo”, relató, visiblemente molesta. La estudiante también remarcó el esfuerzo que significó presentarse en la facultad: viajó desde Avellaneda, combinando dos colectivos y un tren para llegar a horario, solo para encontrarse con una jornada dedicada íntegramente a la militancia política y no al estudio.

El hecho llegó rápidamente a oídos del Gobierno. El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, reaccionó apenas el video tomó repercusión pública y anticipó: “Estamos en tema, habrá novedades”, dando a entender que podrían tomarse medidas en las próximas horas. Su declaración dejó entrever que el Ejecutivo considera este episodio como parte de un patrón recurrente dentro de algunos sectores universitarios.
La viralización del video generó un intenso debate en redes sociales, con usuarios denunciando prácticas que calificaron como “adoctrinamiento explícito”, mientras otros defendieron la protesta como parte del activismo universitario característico de ese ámbito. Sin embargo, lo que más indignación causó fue la obligatoriedad impuesta a los alumnos, quienes, según el testimonio, fueron presionados para participar de actividades políticas ajenas al contenido académico.
Mientras tanto, crecen las expectativas sobre los pasos que tomará el Gobierno frente a este nuevo conflicto que vuelve a poner en discusión el límite entre militancia, educación y libertad de cátedra. Para muchos, el caso no hizo más que evidenciar una tensión que venía gestándose desde hace años.
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