Nancy Pazos confirmó que es zurda y que se peleó con sus hijos por política
La periodista Nancy Pazos volvió a quedar en el centro de la escena mediática tras revelar una intimidad familiar que expone, sin filtros, cómo la política atraviesa incluso los vínculos más cercanos. En una reciente entrevista, contó que sus propios hijos la llaman “zurdita”, una expresión que, lejos de ser casual, refleja tanto sus orígenes como las diferencias ideológicas que conviven dentro de su hogar.
“Me dicen ‘zurdita’ porque yo nací en un contexto humilde”, explicó la periodista, al tiempo que dejó en claro que esa etiqueta también está cargada de sentido político. Sus hijos —Teo, Nicanor y Tonio— tienen una mirada distinta: se identifican con ideas liberales y muestran afinidad con el espacio de La Libertad Avanza, lo que genera debates cotidianos dentro de la familia.
El factor político tiene un peso determinante. Los jóvenes también están influenciados por su padre, el dirigente Diego Santilli, con quien comparten una visión más cercana al liberalismo. Esta dualidad de miradas convierte al hogar en un espacio de discusión constante, donde conviven posturas que representan, en muchos aspectos, la grieta política argentina.
Lejos de ocultar la situación, Pazos decidió exponerla con naturalidad. Reconoció que existen tensiones, especialmente en contextos electorales, donde las diferencias se vuelven más marcadas. En esos momentos, según relató, sus hijos han salido a defender públicamente a su padre, lo que intensificó el contraste de posiciones dentro del núcleo familiar.

Sin embargo, la periodista también destacó que, más allá de las discusiones, el vínculo afectivo se mantiene firme. “Se puede convivir con diferencias”, dejó entrever, en un mensaje que intenta correrse de la lógica de confrontación permanente que suele dominar el debate público.
El caso pone en evidencia cómo la política no solo divide espacios sociales o mediáticos, sino que también atraviesa la vida cotidiana de las familias, generando debates que antes quedaban relegados a otros ámbitos. En este sentido, la historia de Pazos funciona como un reflejo de lo que ocurre en muchos hogares argentinos, donde distintas generaciones construyen su identidad política en contextos muy diferentes.
Además, la periodista planteó implícitamente un tema de fondo: el peso de los orígenes en la construcción ideológica. Mientras ella reivindica su historia personal y su mirada social, sus hijos parecen representar una generación que creció en otro contexto y con otras referencias políticas.
Así, entre chicanas, debates y diferencias, la familia logra sostener un equilibrio complejo, donde el amor y la convivencia terminan imponiéndose por sobre cualquier grieta.
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