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Oficial: El Gobierno eliminó impuestos a las ganancias en la venta y alquiler de viviendas

La reciente entrada en vigor de la Ley de Modernización Laboral trajo consigo más que cambios en el mundo del trabajo. Aunque su espíritu es claramente laboral, el artículo 192 introdujo dos modificaciones que impactan directamente en el mercado inmobiliario argentino. La medida, publicada hace poco más de un mes en el Boletín Oficial, incorporó beneficios impositivos que ya generan repercusión en propietarios, inversores y operadores del sector.

El artículo fue analizado por distintos especialistas, entre ellos Sebastián Domínguez, quien explicó que las reformas tienen efecto retroactivo al 1 de enero de 2026, lo que amplifica su impacto económico. Según el tributarista, aunque estas exenciones implican una pérdida mínima de recaudación para el Estado, el objetivo principal es aliviar la carga tributaria de los ciudadanos y eliminar impuestos considerados ineficientes o de alto costo administrativo.

Las modificaciones se dividen en dos frentes: la compraventa de inmuebles y los alquileres con destino a vivienda.

En el caso de la compraventa, hasta ahora una persona humana no habitualista —es decir, alguien que no compra y vende propiedades como actividad comercial— debía tributar un impuesto cedular del 15% sobre la ganancia obtenida al vender un inmueble adquirido desde 2018. Con la reforma, las ventas ocasionales quedan exentas, lo que representa un cambio significativo para quienes buscan vender un bien inmueble sin fines comerciales. Sin embargo, quienes desarrollan actividad inmobiliaria de manera habitual seguirán tributando Ganancias con alícuotas que van del 5% al 35%, sin modificaciones.

El impacto también alcanza a los alquileres destinados a vivienda. Hasta la reforma, estos ingresos tributaban Ganancias. Ahora, tanto personas humanas como jurídicas quedan exentas, sin importar si son dueños de una, cinco o quince propiedades. Esta universalidad en la exención puede tener efectos diversos: desde una posible baja en el precio de los alquileres —si aumenta la oferta— hasta la posibilidad de que la mejora de rentabilidad quede exclusivamente en manos del propietario.

El Instituto Argentino de Análisis Fiscal estimó que la rentabilidad neta podría subir hasta 60% para quienes tributaban la alícuota más alta, lo que convierte esta medida en un incentivo concreto para quienes analizan invertir en inmuebles. Sin embargo, especialistas aclaran que aún no se observa un movimiento masivo de compra con fines de aprovechar el beneficio.

Aun así, para muchos inversores, el momento representa una oportunidad estratégica: los precios no aumentaron y quienes ingresen ahora podrían beneficiarse tanto de la exención como de una posible suba futura en el valor de las propiedades.

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