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¿Quién era Ian Cabrera?: El jóven asesinado por un compañero en una escuela en Santa Fé

La comunidad de San Cristóbal atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su historia reciente luego del crimen que tuvo lugar dentro de la Escuela Mariano Moreno N°40. Horas después de la tragedia, se confirmó la identidad del niño que perdió la vida: Ian Cabrera, un adolescente de 13 años que recién había comenzado su primer año de secundaria.

Ian era hijo único y, según quienes lo conocían, un chico alegre, dedicado y apasionado por el deporte. Jugaba al fútbol desde los 5 años, una actividad que lo acompañó toda su infancia. Su último puesto fue como arquero en el Club Independiente de San Cristóbal. Además, era hincha fanático de River y admirador de Enzo Pérez, a quien soñaba con ver jugar en la cancha.

Meses atrás, su papá, Leandro, había compartido un mensaje que hoy cobra un peso aún más profundo. En aquella publicación, acompañada de una foto en una prueba futbolística, le escribió: “Aún sos chico y vas a tener muchas oportunidades. Vas a hacer muchos amigos y a tener experiencias hermosas. Estoy muy orgulloso de vos”. Ese recuerdo quedó grabado entre los más cercanos, como símbolo del cariño y las ilusiones que rodeaban al pequeño.

Amigos, familiares y vecinos expresaron su dolor en redes sociales. Una mujer cercana a la familia le dedicó unas palabras que reflejan el sentir general: “Descansá en paz. Que Dios te tenga en la gloria. Tristísimo comienzo de semana para mi San Cristóbal. Un abrazo fuerte a sus papás”. El mensaje se replicó cientos de veces, acompañado por muestras de afecto y profundo desconcierto.

El horror se desató pasadas las 7 de la mañana, cuando un alumno de 15 años logró ingresar armado con una escopeta que escondió dentro de un estuche de guitarra. En cuestión de segundos, abrió fuego en uno de los pasillos de la escuela. Ian murió en el acto y otros dos chicos resultaron heridos.

Un testigo describió la secuencia con una crudeza que grafica el impacto vivido: “Gritó ‘sorpresa’ y empezó a los tiros”. Relató también que el atacante disparó entre cuatro y cinco veces, justo cuando el resto de los estudiantes se preparaba para el izamiento de la bandera. “Yo estaba corriendo, me silbaron los perdigones”, contó aún en shock.

La muerte de Ian dejó una marca imborrable en la ciudad. Detrás del caso hay una familia devastada, una comunidad en silencio y un país entero que vuelve a preguntarse cómo evitar que una tragedia semejante vuelva a repetirse.

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