Javier Milei celebró con euforía el fallo a favor de Argentina en el juicio de YPF
El presidente Javier Milei celebró con euforia el fallo de la Corte de Apelaciones del Distrito Sur de Nueva York que revirtió la sentencia millonaria contra la Argentina en el caso YPF, una disputa legal que mantenía en vilo al país desde hacía años. La resolución judicial, que cuestionó la interpretación de la legislación argentina realizada por la jueza Loretta Preska, fue definida por el mandatario como “el mayor logro jurídico de la historia nacional”.
Según explicó Milei, el país logró evitar el pago de aproximadamente 18.000 millones de dólares, una cifra que equivalía a una amenaza directa para las arcas públicas. En un discurso cargado de gestos y tono triunfalista, el Presidente agradeció al equipo legal encabezado por María Ibarzabal Murphy y Sebastián Amerio, a quienes calificó como piezas determinantes en la estrategia jurídica.
En paralelo, Milei descargó fuertes críticas contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof, a quien responsabilizó por las decisiones tomadas durante la expropiación de YPF bajo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. “Tuvimos que venir a arreglar las cagadas que hicieron”, afirmó el mandatario, reafirmando su línea confrontativa.
La noticia también repercutió dentro del gabinete. El vocero presidencial Manuel Adorni calificó el fallo como una victoria categórica, mientras que el ministro Federico Sturzenegger destacó que un equipo técnico de funcionarios “que cobran 1000 dólares por mes” logró imponerse ante algunos de los estudios jurídicos más relevantes del mundo.

Por otra parte, la resolución judicial golpeó directamente a Burford Capital, patrocinador de los fondos demandantes, cuyas acciones cayeron con fuerza en la bolsa de Nueva York apenas se conoció el veredicto.
Desde la Oficina del Presidente de la República Argentina, el comunicado oficial resaltó que se trató de “un hito jurídico sin precedentes” que despeja incertidumbres sobre el futuro de la petrolera estatal y protege los recursos del país. También insistió en que la causa judicial fue consecuencia directa de políticas intervencionistas tomadas en el pasado, decisiones que —según el gobierno— comprometieron la credibilidad internacional de la Argentina.
La disputa ahora vuelve a manos de Preska, quien deberá revisar su fallo original bajo nuevos parámetros. Entretanto, Milei capitaliza la victoria como una muestra concreta de su estilo de gestión: confrontativo, hiperactivo y dispuesto a convertir cada triunfo institucional en un elemento de narrativa política.
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