Vecino de Tucuman padeció la inundación y apuntó contra la innación de los políticos
El fuerte temporal que azotó a la provincia de Tucumán dejó un panorama devastador: inundaciones masivas, cortes de ruta y decenas de familias evacuadas. La localidad de La Madrid, ubicada en el sudeste provincial, fue una de las zonas más afectadas y se encuentra atravesando una situación crítica que obligó a las autoridades a evaluar medidas extremas para evitar una catástrofe mayor.
En las últimas 48 horas, se registraron 250 mililitros de lluvia, un volumen inédito que provocó el desborde del dique Escaba y una rápida crecida que ingresó sin control a viviendas y comercios. Los vecinos pasaron la madrugada tratando de evacuar a sus familias, resguardar pertenencias y salvar a sus animales, mientras el agua avanzaba sin freno.
Las imágenes que recorrieron los medios muestran sectores enteros de La Madrid completamente cubiertos por el agua. Según relató un vecino en diálogo con TN, la situación es “impresionante e imposible de contener”, y pidió evitar buscar culpables por un fenómeno que desbordó todas las previsiones: “Lo que llueve en tres meses, cayó en dos días”.

Con la ruta convertida en un improvisado refugio, muchos habitantes se vieron obligados a abandonar sus casas y permanecer a la intemperie. “Es momento de unirnos y pedir ayuda al Gobierno Nacional, porque esto no se vio nunca en Tucumán”, expresó otro vecino, que destacó también el apoyo inicial del gobierno provincial.
Las autoridades confirmaron que evalúan romper la Ruta Nacional 157 —arteria clave que conecta Tucumán con Córdoba— para permitir que el agua drene hacia zonas bajas y evitar que el pueblo quede completamente sumergido. Esta decisión, aunque extrema, ya se tomó en otras inundaciones pasadas y podría ser la única alternativa para descomprimir la emergencia.
Los vecinos explican que parte del problema se debe a la deforestación y a la insuficiencia de las alcantarillas, incapaces de canalizar semejante caudal. “La cantidad de agua es imparable”, remarcó un habitante que aún desconocía si su vivienda quedaría totalmente destruida.
Mientras esperan que el nivel del agua ceda, cientos de personas instalaron toldos, fogones y refugios improvisados sobre la ruta, resistiendo en un escenario cada vez más angustiante. Para este fin de semana, además, se pronostican nuevas tormentas, lo que aumenta la preocupación.
Una vecina, entre lágrimas, resumió el dolor generalizado: “El agua me va a tapar la casa… lo que mis padres construyeron toda la vida se va a perder”.
Las autoridades dispusieron colectivos para evacuar a quienes quieran salir de la zona, pero muchos se niegan por temor a perder lo poco que lograron rescatar: “La gente no quiere irse porque debe cuidar sus pertenencias”, explicó otro vecino.
La situación sigue en desarrollo y el riesgo permanece alto.
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