Algo enorme está por pasar en Davos: la cumbre Trump – Milei y el factor que puede cambiarlo todo
La atención internacional vuelve a posarse sobre Suiza. Entre el 19 y el 23 de enero, el Foro Económico Mundial de Davos será el escenario donde Javier Milei y Donald Trump podrían encaminar el cierre del tan esperado acuerdo comercial bilateral, un pacto que volvió a cobrar fuerza tras meses de postergaciones y versiones cruzadas.
Para el Gobierno argentino, la cumbre llega en un momento estratégico: mientras la Casa Blanca concentra su política exterior en Venezuela y Cuba, Milei busca reforzar su alianza geopolítica con Estados Unidos y consolidar su posición como líder regional dentro de la llamada “batalla cultural” contra el socialismo del Siglo XXI.
La última reunión formal entre Milei y Trump se dio el 14 de octubre, cuando ambos avanzaron en un swap de monedas por US$ 20.000 millones, condicionado al resultado de las elecciones legislativas. Ahora, en Davos, podrían volver a verse las caras. No está confirmado un encuentro bilateral, pero fuentes de ambas delegaciones aseguran que “están coordinando la fecha de la firma” del acuerdo comercial.
Dos delegaciones de peso y negociaciones en marcha
Milei viajará con su hermana Karina Milei y el canciller Pablo Quirno. Trump, en cambio, llegará acompañado por una comitiva robusta: el secretario de Comercio Howard Lutnick, el de Energía Chris Wrigh y el representante comercial Jameson Greer, responsable del proceso de negociación desde abril.
Estados Unidos ya anunció en noviembre un marco general bilateral para el comercio y las inversiones, que debía firmarse el 5 de diciembre pero fue postergado. En paralelo, Argentina devolvió US$ 2.500 millones del swap a Washington, una movida que generó tensiones internas en la Casa Blanca y sumó presión para avanzar con el entendimiento.

¿Qué incluye el acuerdo?
El pacto apunta a la reducción o eliminación de aranceles recíprocos, permitiendo a EE.UU. ingresar con preferencia productos farmacéuticos, químicos, maquinaria, tecnología médica, vehículos y bienes agrícolas. A cambio, Argentina buscaría mayor acceso para minerales críticos, carne, productos farmacéuticos no patentados y recursos naturales.
La estrategia también responde a la nueva realidad global: tras la guerra comercial lanzada por Trump en 2025, el gigante asiático quedó en el centro de la disputa. “China es el blanco principal de este acuerdo”, admiten analistas.
El factor que puede complicar todo
La Corte Suprema de Estados Unidos estudia un fallo que podría limitar las facultades presidenciales para fijar aranceles sin aval del Congreso. Si esto ocurre, los supuestos del acuerdo podrían derrumbarse y obligar a renegociar parte del paquete comercial.
Aun así, el Gobierno argentino insiste en que el acuerdo es parte de un paquete geopolítico mayor, que incluye el apoyo del FMI, swaps de monedas y préstamos internacionales.
Deja un comentario